
Te encuentras sumida en un profundo abismo, en la más completa oscuridad... No hay nadie más. Solamente estás tú. Es entonces cuando comienzas a darte cuenta de que nadie va a venir a por ti: no hay ningún príncipe azul aguardando en ningún castillo o buscándote. No hay ningún final feliz para ti. Tu infantil fantasía sobre brujas, ogros y un bonito final se desvanece mientras vas tomando conciencia y mentalizándote que todo lo que has aprendido de niña gracias a Blancanieves o la Bella Durmiente no es tu caso, que debes ser tú misma la que debes salir de ahí y que esos finales son inexistentes.
Esto es la vida real: no existe ningún príncipe azul y el amor eterno sólo aparece en los cuentos de hadas. Es cierto que puedes encontrar a miles de personas, estar con varias de ellas y pensar que, por fin, has cumplido tu sueño y que estabas equivocada: los finales felices también existen. Pero llega el momento del adiós; él se va y tú quedas atrapada en un pozo del que piensas que no hay salida. Te preguntas en qué has fallado, qué no has podido darle. Te asaltan las dudas: "¿habrá otra chica que le dé más que yo?", te preguntas y, sin darte cuenta, vas quedando atrapada en aquella oscuridad que te tenía presa en un principio. Y, tras mucho esfuerzo, consigues salir gracias a una pequeña llama de esperanza que has podido encontrar... Vuelves a la realidad y te juras que ya jamás volverás a hundirte en aquel pozo. Pasa el tiempo y bajas la guardia, pero, por causas del destino, vuelves a verlo... En un primer momento piensas que va solo, te crees capaz de ir a saludarlo, e incluso preguntarle qué tal le va todo después de tanto tiempo, pero toda aquella valentía se ve cortada al ver aparecer a otra persona, una chica. Esa chica. Vas sintiendo cómo esa pequeña llama que te ha salvado de aquella oscuridad se va apagando poco a poco, como si alguien estuviera soplando a intervalos con intención de apagarla... Hasta que finalmente lo consigue...
Los corazones pueden cambiar, incluso repararse... Pero no hay garantías que te aseguren de que es para siempre.
Despierta . Las cosas no son como en los cuentos , no hay nada ni nadie perfecto , aunque llegue el día que se nos cruce esa persona que sí que sea perfecta para nosotros . Salta , grita , enamórate y vive al extremo la vida , porque lo peor de la vida es que es muy corta . No dejes que el amor te deje metida en un pozo del que crees que no hay salida , toma rienda propia en el juego del amor y pon tú misma las reglas .
ResponderEliminarUn beso:)