domingo, 20 de noviembre de 2011

And me...?

Hoy es uno de esos días en el que una no desea haberse levantado y aún menos haber ido a mirar Twitter...
La felicidad de un día, uno de pocos, se puede ver truncada y hundida de un golpe con sólo una palabra, una frase... Sentir cómo esas letras se te clavan como agujas en el corazón, lenta y dolorosamente como si lo hicieran con gusto de verte sufrir; sentir que todas aquellas palabras, risas, momentos compartidos no han servido de nada... Que han ido a parar directamente al olvido, al rincón más alejado y oscuro de su mente.
Entonces algo similar al fuego empieza a quemarte las entrañas. Es odio, dolor, frustración, desesperación hacia su persona. Lo comienzas a odiar poco a poco y tu mente comienza a formar ideas absurdas sobre lo que puedes o debes hacer... Quizá un buen comentario con segundas intenciones estaría bien, para que se diera por aludido...
Buscas un camino, una manera de devolverle todo eso que te reconcome por dentro pero por duplicado, sabiendo que ibas a disfrutar viéndolo sufrir de esa forma.
Sin embargo, él también está sufriendo, por otra, que seguramente ya se haya olvidado por completo de él de igual forma que lo ha hecho él de ti.
Pensándolo mejor, ése quizá sea su merecido: sufrir por alguien que se está comportando de igual manera que él.

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