Observas, pasas por delante de esos escaparates y no sientes nada. Sólo hay... frialdad y cierta indiferencia. La Navidad es tiempo de paz y amor, pero no sientes esa conexión. Aún hay varias heridas abiertas que..., con ese frío invernal, comienzan a abrirse poco a poco.
Ves a Papás Noeles preguntándoles a los niños qué es lo que quieren y tú piensas, en tu fuero interno, algo que darías lo que fueras por "volver al pasado", a ese pasado en el que ibas cogida de su mano y os parabais a ver escaparates con esa expresión tonta del más puro enamoramiento; sin embargo te miras en el cristal de uno de esos escaparates y ves tu reflejo, solo en aquel cristal mientras de fondo hay varias luces que brillan con fuerza, como si se estuvieran burlando de ti.
La navidad es un tiempo de amor y esperanzas, pero, para mí, no hay ninguna que pueda salvarme de esta oscuridad.