sábado, 3 de diciembre de 2011

In these happy times...

Se acerca la Navidad y observas cómo las calles y los escaparates de las tiendas van cambiando en distintas fases... Nuevos adornos, luces... Todo rebosa de amor y felicidad, pero en tu interior no se produce ese cambio que siempre sucede al ser Navidad.
Observas, pasas por delante de esos escaparates y no sientes nada. Sólo hay... frialdad y cierta indiferencia. La Navidad es tiempo de paz y amor, pero no sientes esa conexión. Aún hay varias heridas abiertas que..., con ese frío invernal, comienzan a abrirse poco a poco.
Ves a Papás Noeles preguntándoles a los niños qué es lo que quieren y tú piensas, en tu fuero interno, algo que darías lo que fueras por "volver al pasado", a ese pasado en el que ibas cogida de su mano y os parabais a ver escaparates con esa expresión tonta del más puro enamoramiento; sin embargo te miras en el cristal de uno de esos escaparates y ves tu reflejo, solo en aquel cristal mientras de fondo hay varias luces que brillan con fuerza, como si se estuvieran burlando de ti.

La navidad es un tiempo de amor y esperanzas, pero, para mí, no hay ninguna que pueda salvarme de esta oscuridad.

domingo, 20 de noviembre de 2011

And me...?

Hoy es uno de esos días en el que una no desea haberse levantado y aún menos haber ido a mirar Twitter...
La felicidad de un día, uno de pocos, se puede ver truncada y hundida de un golpe con sólo una palabra, una frase... Sentir cómo esas letras se te clavan como agujas en el corazón, lenta y dolorosamente como si lo hicieran con gusto de verte sufrir; sentir que todas aquellas palabras, risas, momentos compartidos no han servido de nada... Que han ido a parar directamente al olvido, al rincón más alejado y oscuro de su mente.
Entonces algo similar al fuego empieza a quemarte las entrañas. Es odio, dolor, frustración, desesperación hacia su persona. Lo comienzas a odiar poco a poco y tu mente comienza a formar ideas absurdas sobre lo que puedes o debes hacer... Quizá un buen comentario con segundas intenciones estaría bien, para que se diera por aludido...
Buscas un camino, una manera de devolverle todo eso que te reconcome por dentro pero por duplicado, sabiendo que ibas a disfrutar viéndolo sufrir de esa forma.
Sin embargo, él también está sufriendo, por otra, que seguramente ya se haya olvidado por completo de él de igual forma que lo ha hecho él de ti.
Pensándolo mejor, ése quizá sea su merecido: sufrir por alguien que se está comportando de igual manera que él.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Give up? May be the best option...

Hoy es uno de esos días en los que te levantas con la extraña sensación de que todo lo que has hecho ha sido en vano; que todo por lo que has luchado no tiene una razón de peso, que no has hecho nada. Sientes que, en vez de avanzar, has retrocedido hasta llegar a la casilla de salida, a la espera de que, cuando lances los dados, te salga un doble.
Porque es así la vida real: un gran tablero donde el destino es el que tiene la última palabra... el que es capaz de fastidiarte todo con un simple movimiento... Y entonces piensas sobre aquella sensación que te atenaza el estómago y empuja a las lágrimas que llevas reteniendo a que salgan a tropicones, sin tregua.
Sacas fuerzas de donde puedes y consigues no derramar ninguna; eres fuerte y lo sabes, pero tanto tiempo de sufrimiento están consiguiendo resquebrajar aquella armadura a prueba de malos recuerdos, de sentimientos ahogados...

jueves, 10 de noviembre de 2011

T o x i c .

Acabas de terminar de estudiar... Te apartas un poco y dejas vagar tu mirada por la habitación que ha recogido tantos momentos, buenos y malos; divertidos y tristes... Todos ellos rezuman en las cuatro paredes que dan forma a tu pequeño refugio, aquel lugar especial donde las tristezas se quedaban fuera...
Te conectas al ordenador, "sólo será un momento", te dices y, sin querer, te sale en una pantallita en la que te informa que hoy, sorprendentemente, es su cumpleaños. Entonces empiezas a darle vueltas: ya sabías que era su cumpleaños, ¿cómo ibas a olvidarlo si has estado decorando cada día del calendario que cayera en tus manos como una posesa?. Ahora comienzas a preguntarte qué hacer... ¿Un simple "felicidades"? Es una palabra vacía, carente de cualquier emoción y bastante fría. Quizá lo mejor sea desearle un buen cumpleaños y ponerle alguna tontería más...
Te diriges a su perfil y puedes comprobar que, la mayoría de comentarios han sido escritos por chicas. Algunos son bastante directos, otros son indirectas y otros, simplemente, son palabras vacías, de pura cortesía.
Comienzas a teclear un mensaje sencillo y sin complicaciones cuando recuerdas su anterior cumpleaños. Parece que han pasado siglos cuando sólo ha sido un año; un año lleno de cambios, de adioses, de idas... Terminas de enviar el mensaje y, por un momento, deseas viajar al pasado...

lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Disney? No, gracias, yo prefiero la vida real.


Te encuentras sumida en un profundo abismo, en la más completa oscuridad... No hay nadie más. Solamente estás tú. Es entonces cuando comienzas a darte cuenta de que nadie va a venir a por ti: no hay ningún príncipe azul aguardando en ningún castillo o buscándote. No hay ningún final feliz para ti. Tu infantil fantasía sobre brujas, ogros y un bonito final se desvanece mientras vas tomando conciencia y mentalizándote que todo lo que has aprendido de niña gracias a Blancanieves o la Bella Durmiente no es tu caso, que debes ser tú misma la que debes salir de ahí y que esos finales son inexistentes.
Esto es la vida real: no existe ningún príncipe azul y el amor eterno sólo aparece en los cuentos de hadas. Es cierto que puedes encontrar a miles de personas, estar con varias de ellas y pensar que, por fin, has cumplido tu sueño y que estabas equivocada: los finales felices también existen. Pero llega el momento del adiós; él se va y tú quedas atrapada en un pozo del que piensas que no hay salida. Te preguntas en qué has fallado, qué no has podido darle. Te asaltan las dudas: "¿habrá otra chica que le dé más que yo?", te preguntas y, sin darte cuenta, vas quedando atrapada en aquella oscuridad que te tenía presa en un principio. Y, tras mucho esfuerzo, consigues salir gracias a una pequeña llama de esperanza que has podido encontrar... Vuelves a la realidad y te juras que ya jamás volverás a hundirte en aquel pozo. Pasa el tiempo y bajas la guardia, pero, por causas del destino, vuelves a verlo... En un primer momento piensas que va solo, te crees capaz de ir a saludarlo, e incluso preguntarle qué tal le va todo después de tanto tiempo, pero toda aquella valentía se ve cortada al ver aparecer a otra persona, una chica. Esa chica. Vas sintiendo cómo esa pequeña llama que te ha salvado de aquella oscuridad se va apagando poco a poco, como si alguien estuviera soplando a intervalos con intención de apagarla... Hasta que finalmente lo consigue...

Los corazones pueden cambiar, incluso repararse... Pero no hay garantías que te aseguren de que es para siempre.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Y a pesar de tanto tiempo...


Sé que ha pasado tiempo, muchísimo... Puede que a ti no te haya parecido tanto, puede, incluso, que se te haya pasado el tiempo volando, de una forma vertiginosa. Pero yo he sobrevivido gracias a esos recuerdos que me has dejado y que me repito una y otra vez, intentando creer que nada ha cambiado, que cuando me conecte tú serás el primero en saludarme, en preguntarme cómo van las cosas, en decirme cuánto me has echado de menos y que has estado a punto de llamarme solamente para oír mi voz...
Pero la ensoñación se vuelve realidad cuando me conecto y no me sale ninguna ventanita con tu nombre. Es entonces cuando me doy cuenta de que ha pasado tanto tiempo, de que ya no estás aquí y que todo ha cambiado; que nada va a ser igual. Que lo que llegó a ser un día, ahora son cenizas.

Puede que, para ti, todo haya cambiado pero, para mí, vivo sumida aún en el pasado.